CAPÍTULO 2

Esa noche cuando Don Alberto llegó del trabajo y después de que cenaron todos, le pidió a Alicia antes de que se parara de la mesa que le regalara unos minutos.

- ¿De qué tema conversaremos papá? - Empezó la niña

- Princesa, ¿Has pensado en tu futuro? -. El padre de Alicia habló con tanta dulzura que hasta a ella le sorprendió. Su madre que recogía la mesa, escuchaba con atención cada palabra, sin embargo no interrumpió la conversación sino hasta el final.

- Pues, sí, creo que ya lo tengo decidido -
- No tienes que apresurarte hija -
- Lo sé desde que usé la razón -
- Puedes estar equivocada -
- A veces ni siquiera se toma el camino equivocado-
- En la filosofía de los errores, hay cosas que siempre marcan, así que hay que pensar muy bien lo que se hace-
- Veo -
- ¿Qué es lo que tanto te apasiona? -
- La literatura, el lenguaje, la humanística, todo en sí. Es algo que me encanta y es muy importante, si te pones a pensar, la expresión oral y las otras maneras de comunicarnos es algo indispensable en la sociedad; desde que nacemos nos comprometen en el lenguaje y tal vez allí también se encuentren muchas respuestas a nuestros problemas actuales -

- Alicia, un amigo, muy amigo, me daría una beca para que estudies cuando salgas de la escuela en dos años -.

Santiago que estaba jugando con Marte el perrito de la casa, se acercó para interrumpir - ¿En qué universidad?

- No sería dentro del país -
- ¿En qué país? – una pregunta esperada de que la hiciera Santiago
- ¿Qué dices Alberto? – entró Julia
- Digo que en dos años, Alicia podría viajar a estudiar en un lugar muy lejos de aquí; y eso es algo que nadie ofrece, sólo Pedro Duarte lo haría, nos conocemos desde niños -
- Lejos es, ¿dónde? – de nuevo mamá
- Escocia. Mi amigo ha viajado muchas veces con su familia, por eso casi nunca lo veo, él sabe de nuestra situación y ahora me quiere ayudar, me ofreció la beca porque él trabaja allá en la rama educativa y porque le he comentado de la gran pasión de Alicia por la literatura, siempre lo noté.
Al oír esto Santiago pasó la mano por la quijada de Alicia, como acostumbraba a hacer y dijo: - Pero qué buenas cosas te da la vida, escuincla, cuando puedas, me llevas a mí también-

Alberto miró a su amado hijo mayor y le habló con un tono apagado

- Sabes, Santi, perdiste dos materias de tu carrera en éste semestre y ese fue el único motivo por el cual no pensé en ti cuando Pedro me habló de la propuesta, no quiero hacerte mal, el que no es disciplinado no puede tomar riesgos y además tu no sabes otro idioma, Alicia tendría tiempo para prepararse y hacer las cosas al derecho -

- ¿Tú qué quieres Ali?, preguntó Julia, adivinando los pensamientos de su hija.
- Yo, e, yo no se, es que estoy sorprendida, no entiendo. ¿Estás hablando de no pagar nada? -

Todos miraron al padre. – Si… hablo de eso hija, de no pagar un quinto de nada y por mucho, de otra manera no sería posible -

- ¿Pero dejarlos?, bueno aún quedan dos años. Yo quisiera, yo no sé… hay tantas…

- Lo sé, por eso piénsalo con calma, Pedro quiere que le dé una respuesta en menos de un mes, así son las cosas, el tiene que empezar a hacer todas las gestiones con calma -

- Me iré a acostar – suspiró la princesa.

Los días siguientes puesto que se encontraba en vacaciones tendría ensayos de danzas en el colegio, las danzas también le gustaban, era algo que le producía entusiasmo. Pero esa noche tenía sentimientos encontrados, casi no podía dormir con ellos, estaba mirando en la oscuridad su vida misma, desnudando sus aspiraciones, sus metas, sus sueños; debajo de las cobijas escuchaba días desconocidos, veía sitios jamás vistos, era grande y era ella, miraba miles de paisajes y aprendía nuevas lenguas, hasta que al fin, cayó en la almohada

Unos días después, Santiago llevó a casa a su novia María. Cuando él la presentó a sus padres y luego a su hermana, Alicia tuvo que contenerse de hablar. Era un descarado para ella desde que había visto la nota de su habitación y ahora se atrevía a presentarle su novia, o quién sabe si en verdad era una novia, a las novias se les quiere.

En la noche, entró despacito al cuarto de su hermano que estaba revisando unos cuadernos que le habían prestado para adelantarse.

- ¿Qué pasó? – como todas las cortas preguntas de Santiago
- Pasa que eres un atrevido, dime algo, en verdad tú, Santiago Guerrero, ¿quieres a ésta María?
- ¿Por qué dices esa estupidez?, es absolutamente obvio que la quiero -
- ¿Entonces Lina que? ¿Tan rápido olvidas? -
- No sé de que hablas –
- ¿Cuándo lo sabes?, nunca, nunca eres sincero. Yo misma ví el papel que te dio Lina –
- Tu no sabes lo que dices escuincla, vete de mi cuarto, no te quiero por acá, no eres nadie para reprocharme, desde cuándo te quieres meter en mi vida, dime… ahora que harás, ¿le contarás a mami?
- Si hubiese querido decirle a mamá, lo hubiese hecho hace bastante. Porque te quiero mucho es que te reprocho las cosas que están mal en tu vida. Soy mujer Santi, odiaría al hombre que me engañara, ¿te quieres sentir así, odiado?
- Con Lina es diferente –
- Cuéntame qué es con Lina –
- Tu estás aún pequeña –
- Se trata de sexo, por lo visto. No le hagas daño a María, cuando te comprometes con alguien es en todo sentido –
- María es preciosa, pero no quiere nada en la cama –
- ¿Eso esperabas? -
- No pero, ¿entonces cuándo será? -
- ¡Llevan tan sólo unos días de novios, qué descaro! –

Santiago rió burlonamente.
- Sólo quería que te pusieras tensa, escuincla, yo quiero a Mari, no la voy a obligar a nada, pero hay cosas que tu no entiendes aún, ya te quedará tiempo y Escocia ay, allá con ese frío hasta te tocará pasar por esas-
- ¡Me das lástima, pero, no te rindas, al menos sabes de geografía! -
Cerró la puerta furiosamente y fue a encontrarse con un libro, al menos para contarle a éste sus penas.